¿Quieres pescar con Romeo?

Como muchos sabéis cogimos un cariño muy especial al pescador Romeo cuando documentamos su historia en El Nido y se nos ocurrió una idea para ayudarle: Romeo podría ofrecer a los turistas la experiencia de ir a pescar con él y después cocinar el pescado por 300 pesos (menos de 6 euros). Te invitamos a que compartas el proyecto que hemos creado para ayudar a cumplir el sueño de Romeo, pagar la educación de sus hijos.

¿Es un proyecto viable? La buena noticia es que Romeo ya ha tenido su primer cliente, Iván Martí, un español que conocimos en Manila y que no se lo pensó dos veces cuando conoció la historia de Romeo, según nos ha contado salir a pescar con él ha sido una de las mejores experiencias de su viaje a Filipinas. Compartimos con vosotros su experiencia:

Iván, ¿cuál fue tu primera impresión al conocer a Romeo?, ¿es como te imaginabas después de conocer su historia?

Mi primera impresión fue muy grata. Después de preguntar a algunas personas en la playa y que me señalaran en una única dirección, pregunté a un pescador algo así como… “Estoy buscando a Romi. ¿Le conoces?”. Inmediatamente mi interlocutor dibujó una sonrisa enorme y respondió… “Yo soy Romeo Laureta”. Me acuerdo como si fuera ahora. Después de intercambiar algunas frases de cortesía, fue él mismo quien me preguntó si quería ir a pescar con él. Parecía que llevaba preparando ese momento durante días. Sin embargo, tras ese primer contacto inicial, quizá un poco tenso por el desconocimiento mutuo, ambos nos soltamos y empezamos a bromear.

Foto de Iván Martí

Sinceramente en el vídeo Romeo parece mucho más serio de lo que realmente es, cosa que es por otro lado normal dado el cáliz de la historia que está contando. Sin embargo en la vida real es, como diríamos por estas tierras, mucho más campechano, risueño y distendido. Eso sí, es igual de entrañable que en las imágenes y una enorme persona, solo hace falta mirarle a los ojos para darse cuenta.

¿Cómo fue la tarde de pesca con Romeo?

Sinceramente, no tengo palabras para describirla. Fue sin duda una de las mejores experiencias de mi viaje en Filipinas. Salimos con su barca sobre las 4 de la tarde y dado que Romeo no podía tirar la red hasta que oscureciera, me ofreció la posibilidad de hacer un minitour turístico hasta que llegase la hora. Me llevó a algunos lugares de esos que son difíciles de creer sin dejar de repetir, por cierto, que le hubiese encantado poder enseñároslos a vosotros (¡prometió hacerlo si volvíais!).

Foto de Iván Martí

Luego, ya de noche, llegó la hora de lanzar la red. Fue interesante presenciar cómo era el proceso de tirarla y recogerla, por cierto, con decenas de peces atrapados en ella. Es un trabajo arduo como pocos (especialmente cuando un turista tan poco hábil insiste en ayudarte), y a uno se le estremece el cuerpo de pensar que alguien esté haciendo esto no una sino dos veces al día solo para sacar adelante a su familia. Sin embargo, a pesar de lo duro de la tarea, Romeo no solo nunca perdió la sonrisa, sino que no dejó de contar historias (muy interesantes por cierto) durante todo el trayecto. Esa tarde aprendí mucho sobre cómo funciona la vida en Filipinas y sobre los valores de sus habitantes, una lección que no tiene precio.

Foto de Iván Martí

Y por si más de cinco horas en el mar no hubieran sido suficientes, al llegar al puerto tras una fructífera sesión de pesca (según sus palabras), Romeo me invitó a su casa donde cocinaría parte del pescado con su familia. Lamentablemente era ya muy tarde y ellos aún tenían mucho trabajo por delante (por extraño que parezca quitar los peces de la red es más costoso que atraparlos) así que opté (por su bien) por declinar la invitación.

Foto de Iván Martí

Nos alegra mucho que te haya enriquecido la experiencia y esperamos que sirva de inspiración para que mucha más gente se anime a pescar con Romeo en El Nido. ¿Cómo viste a Romeo en su primera experiencia con turistas?

Como comentaba antes, al principio estaba un poco tenso, pero poco a poco se fue soltando para acabar convirtiéndose en un perfecto anfitrión. Empezó siendo cordial para acabar convirtiéndose en un amigo; al final del día estábamos riéndonos a carcajadas. Lo que quiero decir con esto es que Romeo tiene madera de guía turístico, simplemente la vida le llevó por otra senada. Ahora, y gracias a vosotros, quizá pueda poner en práctica ese talento natural y alcanzar con él su sueño. No hay duda de que se lo merece.

Si vosotros también queréis pescar con Romeo, en esta página web encontraréis toda la información para contactar con él y encontrarle en El Nido.

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Febrero, 2014