El hijo del Dr.Ho desprende felicidad por los cuatro costados, de hecho, nos planteamos durante la grabación documentar también su historia, porque es un personaje muy peculiar. Y tiene madera de actor, porque sabía qué hacer y cómo ponerse en todo momento.
He Shu Long disfruta escuchando el sonido de las abejas, a quienes les ha construido una caseta en el jardín. Nuestro traductor Lou Dawei, que aparece en el vídeo, nos decía que era la persona más feliz que había conocido nunca, “¡es capaz de abrazar a un árbol!”. Para He Shu Long la definición de su vida es “la felicidad de ver a los peces jugando con los pájaros y las abejas con las flores”.
A He Shu Long le encanta practicar caligrafía y copia las cartas que le escriben los pacientes del Dr. Ho en los zócalos de The Benevoland conservando la misma tipografía que la original. En Occidente no prestamos importancia a los caracteres, pero en China es muy importante la forma de escribir de cada persona y se fijan mucho en la forma. Algunos amigos chinos de Lou Dawei, por ejemplo, le critican por no utilizar sus propios caracteres y ahora está buscando su propio estilo para escribir.

Para practicar la escritura de los caracteres, He Shu Long copia los libros de medicina tradicional china que según dice escribe de memoria, y tiene sus escritos desplegados en una habitación de la casa-museo.
“Mira, he descrito a mi padre como toda la brisa fresca como la antigüedad”, nos dice enseñándonos el cartel con el que aparece al inicio del vídeo. Y añade antes de soltar una carcajada, “está muy bien escrito, nadie dirá lo contrario”.