Desde el momento que llegamos al gimnasio 13 Coins, nos dimos cuenta de que los días siguientes serían de película.
En Bangkok queríamos documentar la historia de una boxeadora e intentamos encontrarla por varias vías; fuimos a dos gimnasios, agregamos a una boxeadora en las redes sociales que nunca respondió a nuestros mensajes y finalmente escribimos a diestro y siniestro a los gimnasios que encontramos en Internet, más de 20 emails en una sola mañana. La tarea no era fácil, no sólo queríamos una boxeadora, sino que necesitábamos que fuera a pelear en los próximos días, prácticamente un milagro.

El entrenamiento en un gimnasio que visitamos
El Community Manager del gimnasio 13 Coins, un nepalí llamado Suman, nos respondió un email con buenas noticias, una boxeadora entrenaba frecuentemente con ellos y además se ofrecían a ayudarnos a documentar su historia. Suman nos dio el teléfono del jefe del gimnasio, Mr Coke, y cuando le llamamos nos dijo que podíamos vernos esa misma tarde.
– Pero Mr. Coke, ¿estará la boxeadora?
– Podéis venir a las 15h
– ¿Pero va a pelear los próximos días?
– Podéis venir a las 15h
Mr Coke no respondía a nuestras preguntas, pensamos que no habla bien inglés y esto limitaba la comunicación entre nosotros, lo mejor sería hablar cara a cara.
Habíamos visto a Mr. Coke en un vídeo de Youtube, así que cuando llegamos al gimnasio le reconocimos rápidamente y antes de tener la oportunidad de presentarnos, nos alargó la mano para subir al ring, donde estaban peleando un tailandés y un americano que le sacaba unas cuantas cabezas, parecían David contra Goliat. No sabría contar cuántos fotógrafos estaban entre nosotros, todos parecían entusiasmados con la lucha y nosotros no teníamos ni idea de quiénes estaban peleando, no obstante, sacamos la cámara para parecer serios a los ojos de Mr. Coke.
En este vídeo podéis vernos al lado de Mr. Coke cámaras en mano esquivando los luchadores:
Más tarde, cuando por fin conocimos a Suman, nos explicó que la lucha que habíamos grabado era una pelea amistosa entre Riddick Bowe y Saenchai, dos leyendas del boxeo y del muay thai. Por suerte Suman nos introdujo brevemente en el boxeo tailandés hasta que llegó Namtan, la boxeadora que habíamos ido a buscar al gimnasio.
Cuando Namtan llegó, un canadiense que entrena en 13 Coins nos hizo de intérprete para comunicarnos con ella.
– ¿Podremos grabar todo un día de tu vida
– Sí
– ¿Y podremos grabar también en tu casa?
– Sí
– ¿Y vas a pelear en unos días?
– Sí
– ¿Y dónde vas a pelear?
– En Japón
Sin lugar a dudas, viajar a Japón se salía del presupuesto, Namtan no podía ser nuestra historia y después de haber hablado tanto del vídeo nos pareció que se había llevado un disgusto. Sin embargo, grabamos su entrenamiento para utilizarlo como uno de los extras, realmente nos hubiera encantado documentar la historia de una mujer boxeadora.

Hablando con Namtan, el de azul es nuestro intérprete canadiense
Detrás de nosotros estaba entrenando Sangmanee en el ring, Suman nos explicó su historia y nos pareció realmente interesante, y más aún, cuando nos dijo que iba a pelear en una semana en Bangkok.
– Mr. Coke se va a ir a cenar, pero podéis venir mañana y empezar a rodar a Sangmanee cuando queráis. Es del gimnasio, podéis grabarlo sin problemas.
– ¿Podremos ir a la pelea de Sangmanee, Suman?
– Uh…mmm….Bueno, se lo puedo comentar a Mr.Coke, pero, mmm, es complicado
Cuando se hizo de noche y los luchadores empezaban a recoger sus cosas, nos acercamos al restaurante del gimnasio. Mr Coke, que estaba cenando junto a su amigo Eddy, nos invitó a quedarnos y aceptamos encantados, necesitábamos unos pases para la pelea y sospechábamos que Suman no se los iba a pedir, cuando le habíamos preguntado por las entradas se había quedado casi paralizado.

A la izquierda Mr Coke y a la derecha Suman. Eddy es el de verde.
Eddy estaba sentado a mi lado durante la cena y se iba mucho de la lengua, me explicó las relaciones de Mr Coke con la mafia china y algún cotilleo más del gimnasio. Mr. Coke había bebido mucho y pronunciaba tan mal el inglés que no se le entendía muy bien. En algún momento, para mostrarse cercano a nosotros nos preguntó: “Españoles, ¿verdad?”. Hizo una llamada de teléfono y en pocos minutos apareció una filipina cantando en español la canción ‘Bésame mucho’ para nosotros. Mr Coke se reía sosteniendo la copa de vino, señalando a la cantante filipina y recordándonos constantemente que estaba cantando en nuestro idioma.

Mr Coke, la cantante filipina y Boxe, el boxeador que habéis visto en el vídeo
Cuando parecía que el ambiente era del todo amistoso y distendido, decidí lanzarme a hacer la gran pregunta a Mr. Coke. “¿Podremos ir con el equipo de 13 Coins al combate, ¿verdad?”. De pronto la música se apagó en mi cabeza, y no conseguí escuchar de nuevo a la cantante filipina. Mr. Coke dejó de sonreír y su tono de voz dejó de ser amistoso. “No, la entrada vale 100 dólares, 100 dólares cada una”.
Había hecho buenas migas con Eddy durante la cena y esperaba que saliera en mi defensa. Cuando lo hizo fue todo un alivio, la situación era incómoda y algo violenta. «Pero Mr Coke -dijo Eddy- los chicos tienen que hacer la historia y tienen que ver el combate», a lo que Mr Coke contestó «Yo no pido favores a nadie en el estadio, ellos son farang (extranjeros), su entrada son 100 dólares cada uno».
Con nuestro reducido presupuesto nos resultaba completamente imposible pagar 200 dólares para ir al estadio para grabar el combate de Sangmanee. Con este dinero podemos vivir medio mes en Bangkok cada uno.
Mr Coke continuó hablando, pero Joan, Eddy y yo no entendimos ni una sola palabra más, no pronunciaba nada bien. A mí me pareció entender que Mr. Coke dijo “mentira” antes de levantarse y retirarse de la mesa sin despedirse. Quizás había metido la pata y consumido la única oportunidad que teníamos para entrar al estadio Rajadamdern a grabar. Sin embargo, Eddy me cogió la mano y me dijo, “no te preocupes, iréis al estadio”.
Al día siguiente llegamos al gimnasio a las cinco de la mañana para grabar el entrenamiento de Sangmanee. Cuando nos encontramos con Mr Coke, que estaba en la barra que rodea el ring como de costumbre, nos dijo que podríamos ir al combate de Sangmanee, sin embargo, nos mantuvo en vilo sin las entradas en mano durante toda la semana. Cuando supimos que podíamos ir al estadio Rajadamdern, quedaban tan solo unas horas para la pelea.

Por fin en el estadio :)