El caracter birmano

Nos vamos de Mae Sot con dos historias y muchas emociones. Hemos estado documentando a una familia que vive y trabaja en un vertedero, y la de un monje birmano que fue uno de los organizadores de la revolución azafrán y vive ahora en el exilio. Su nombre es King Zero y es un monje de una mentalidad muy abierta, nos lo hemos pasado en grande haciéndole las preguntas que nunca le haríamos a otro monje. Me tomé la libertad de preguntarle si los monjes llevan calzoncillos. Y para los curiosos, sí, los llevan.

Las mujeres no podemos sentarnos junto a los monjes

Teníamos intención de documentar una tercera historia en Mae Sot, la de un refugiado birmano llamado Lah que trabaja como intérprete de una oenegé, nos habían hablado mucho de él y habíamos leído parte de su historia en el blog de los chicos de Tanaka Project.

Lah ha tenido una vida muy dura como otros muchos birmanos que se han visto obligados a huir a Mae Sot. Cuando tenía 15 años, mataron a su madre junto a otras mujeres que estaban trabajando en los arrozales. La aldea quedó destruida y Lah huyó por la selva hasta llegar a Mae Sot, donde vivió en un campo de refugiados.

Actualmente puedes ver cómo los birmanos cruzan ilegalmente la frontera con facilidad.

Durante todos estos años, Lah ha estado buscando a su hermana y a su padre, de quien tuvo la noticia hace pocos meses de que había muerto en una prisión birmana donde fue ingresado por formar parte de la guerrilla karen que lucha contra el ejército birmano.

La primera vez que vimos a Lah, fue en un concierto que ofrecía en un bar de Mae Sot. Esperamos a que terminara de cantar y cuando charlamos con él nos encantó. Quedamos unos días más tarde para explicarle nuestro proyecto y le pareció una buena idea ser una de nuestras historias. “¿Queréis ir al Estado Karen conmigo?, voy a ir el lunes, ¿confiáis en mí?”, nos preguntó Lah. En el Estado Karen están en conflicto desde hace más de 50 años y es difícil entrar sin alguien que conozca la zona. Lah nos dijo que nos presentaría a su líder.

Los extranjeros podemos comprar un visado que nos permite estar unas horas en Birmania desde Mae Sot, por lo que nos pareció una buena idea ir al Estado Karen, teníamos cuatro días para documentar su historia antes de irse. Lah nos explicó que iba a ir Birmana a buscar a su hermana, nos dijo que no sería feliz en Mae Sot hasta que no supiera que ha sido de ella y no regresaría hasta encontrarla.

Quedamos un segundo día con Lah para organizar la grabación. De pronto todos sus planes cambiaron. Nos dijo que ya no iba a cruzar al Estado Karen desde Mae Sot, sino que iba a coger un avión desde Bangkok a Rangún, y desde ahí, viajaría al Estado Karen a buscar a su hermana. No sabemos si esto es cierto o no, pero los planes se torcieron. Un conocido de Lah nos dijo que era bastante improbable que cogiera un avión porque no va muy bien de dinero, pero nunca sabremos la verdad. Lah, por tanto, se iba el domingo por la noche, el sábado tenía todo el día ocupado por la despedida de una amiga, y sólo teníamos el viernes para grabar y hacer la entrevista. Todavía había tiempo.

Lah nos dio algunas pistas de lo que le gustaría que saliera en el vídeo. Por ejemplo, quería destacar que le gusta tocar la guitarra, y que cuando está solo, le gusta ver atardecer desde una de las azoteas de Mae Sot. Quedamos también en grabar su oficina de trabajo. Cambiamos todos nuestros planes para quedar con Lah a las 15h. El viernes por la mañana escribimos a Lah para recordarle que pidiera permiso en la oficina para que ir a grabar. Nos respondió que estaba en un campo de refugiados, lo había sabido a última hora, y regresaría a las 16h. Lah nunca llamó. Nos lo encontramos el sábado por la mañana en una calle de Mae Sot, y al preguntarle por qué no había llamado, nos dijo que había regresado tarde del campo de refugiados. Al día siguiente se iba supuestamente a Bangkok.

Hablando con otros periodistas de nuestra experiencia con Lah, nos han dicho que este es el caracter birmano, el pan de cada día. Un día te dicen una cosa, al día siguiente otra. Te dicen que te llamarán y no lo hacen. Y nunca dicen que no, antes se buscan mil y una excusas. Aunque he de decir como defensa a los birmanos, que los protagonistas de las dos historias que hemos documentado han sido muy cumplidores, nunca nos han dado largas y han estado siempre a la hora acordada.

A ver cómo se nos da documentando historias en Birmania cuando estemos en el país en agosto, porque si el caracter birmano es como el de Lah, parece que nos tendremos que armar de paciencia y buscar varias opciones, no sea que nos quedemos sin una historia a última hora.

Diario de Rodaje
julio, 2013
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