(Nota: esta es la segunda parte de la aventura, aquí podéis leer la primera parte)
Si habéis leído el post donde explicamos cómo llegamos a la mina de oro, sabréis que la familia del hostal donde nos alojamos nos ayudó mucho, y aunque no hablaban tailandés, un amigo que hicimos en Phichit le explicó por teléfono lo que buscábamos. Después de un largo día, cuando por fin nos tumbamos en la cama, la familia tocó la puerta para presentarnos a una profesora de inglés del pueblo que nos podía ayudar.
La profesora se llama Usa y no había forma de entendernos con ella.
– ¿Qué queréis hacer en la mina?, ¿fotos?
– No, un vídeo
– Ahhh, ¡fotos!
– No, un vídeo
Usa nos acompañó al día siguiente a la mina con su marido, que es conductor de taxi, y un camerunés que no habla tailandés pero, curiosamente, es al único al que entiende en inglés. Nosotros hablábamos en inglés al camerunés, y el camerunés hablaba con ella también en inglés, pero sólo a él le entendía, teníamos un intérprete en el mismo idioma.

Foto de equipo
Gracias a Usa conocimos a la jefa de la mina, a quien había que pedirle permiso para grabar. La cabecilla no se mostraba muy cómoda con la idea de que hubiera extranjeros documentando historias en la aldea por si el lugar se hace popular, si no hubiéramos llegado con Usa a la mina probablemente nunca nos hubieran dejado grabar en la zona, así que estamos muy agradecidos, tanto por presentarnos a la cabecilla como por acompañarnos.
La cabecilla de la mina nos presentó al primer buscador de oro que encontró, un chico que en lugar de estar trabajando estaba dando vueltas por la calle de su casa. Además tenía muy mala pinta, a decir verdad no nos gustó mucho, somos muy selectivos con los protagonistas.

Nos presentaron al de rojo
El camerunés, que entendió perfectamente nuestro proyecto sin haber visto ni una sola historia, se dio cuenta de que no estábamos muy cómodos con el chico que nos habían presentado y presionó para que nos presentaran a otro buscador de oro, le dijimos a la cabecilla que era importante para nosotros conocer a una persona con familia.
“Profesora -decía el camerunés- ellos buscan a alguien con responsabilidades, que tenga que mantener a una familia, no a una persona soltera que no las tenga, ¿entiendes?”. Usa no lo entendió, pero la cabecilla de la mina sí, así que le seguimos montaña arriba para conocer a otro buscador de oro.

Siguiendo a la cabecilla de la mina
Una vez arriba de la montaña, la cabecilla nos presentó a una pareja que estaba trabajando y nos pusimos inmediatamente a grabar.

Nuestro supuesto protagonista. Ah, no, espera…
Cuando llevábamos con ellos más de un cuarto de hora, Usa nos llamó para conocer a otras dos personas que estaban trabajando sobre una máquina y nos dijo “él será vuestro protagonista, Phatoun, y esta es su mujer, Jantha”.
El primer día, sólo pudimos ver los ojos de Phatoun, ya que tenía la cara cubierta con un sombrero de tela para protegerse del sol. Su rostro lo descubrimos al día siguiente.

La mirada de Pathoun
Aquí puedes conocer su historia.