(Nota: esta es la cuarta parte de la aventura, aquí podéis leer la primera, segunda y tercera parte)
Los propietarios del hostal donde nos alojabamos para documentar la historia del oro eran muy protectores. Tanto es así, que el día de la grabación llegamos por la noche e hicieron saltar la alarma entre la gente que conocíamos en el pueblo. La propietaria había llamado a Usa, Usa a la cabecilla de la mina, la cabecilla a Pathouan, y George, como siempre, hacía de intérprete en inglés a Usa para hablar con nosotros.
Y no les faltaba parte de razón para estar preocupados, la vuelta en moto desde la mina al hostal en plena noche fue muy dura, la carretera estaba llena de bichos que llegaban a dificultar la visión de la carretera e incluso hacer daño porque golpeaban en la cara y el cuerpo, parecía que conducíamos a través de nubes de bichos. A llegar al hostal los dueños estaban enfadados por llegar tan tarde, parecían nuestros padres.
Al día siguiente teníamos una única misión, conseguir un intérprete y hacer la entrevista para irnos lo antes posible hacía Mae Sot a documentar más historias. Y aunque esta vez teníamos presupuesto para pagar un intérprete, no encontrábamos ninguno, ¡ni pagando!. Nuestra única opción era Teacher boy, el amigo de Usa, y nos citó en su colegio al que nos acompañaron Usa y George para tratar de convencerle.

Intentando convencer a Teacher boy para que fuera nuestro intérprete
Teacher boy era extremadamente tímido y aceptó algo a regañadientes ser nuestro intérprete, estaba convencido de que su inglés era tan básico que no lo va a saber hacer bien pero conseguimos subirle la moral, era nuestra única opción, nadie en el pueblo hablaba inglés mejor que él, excepto George, pero no hablaba tailandés y no podía traducir la entrevista.
Teacher boy nos escribió un mensaje en tailandés para Pathouan en mi libreta, el texto decía que ya teníamos intérprete y podíamos entrevistarle a las cuatro de la tarde si le parecía bien. Tan sólo teníamos que ir a a casa de Pathoun a enseñárselo y quedar de acuerdo. Sin embargo, cuando ya parecía que todo iba bien, la cabecilla de la mina llamó a Usa para decirle que había muerto un familiar de Pathouan y se había ido del pueblo. Al día siguiente fuimos a casa de Pathouan y todavía no había regresado, teníamos que esperar. ¿Hasta cuándo?

La casa de Pathoun
La historia se estaba haciendo muy larga, a lo largo de varios días fuimos a casa de Pathoun, llamamos a Ren Qian por teléfono para que hablara con un familiar que se había quedado cuidando de la casa, y siempre respondía lo mismo: “Pathoun no ha regresado, no se sabe cuándo va a regresar”.
Mientras esperábamos su regreso nos dio tiempo de hacer un montaje previo de la historia y así enseñárselo a todas las personas que nos estaban ayudando para que vieran que su ayuda tenía resultados. También aprovechamos para visitar otra mina, la más moderna de Tailandia y propiedad de una empresa australiana, que estaba a pocos minutos en moto desde casa de Pathoun.
Desde la carretera veíamos los camiones ir y venir. ¡Qué diferencia con la mina de Pathouan, donde recogen la tierra con las manos! Después de intentar acceder a la mina por varias entradas y nos vetaran el paso porque no teníamos permiso, llegamos a una explanada donde había varios trabajadores descansando y seguimos de largo.

Algunos trabajadores de la mina Akara mining
De pronto, y después de saltar un alambre de seguridad que seguramente era para evitar que extraños como nosotros lo saltaran, encontramos una de las montañas que estaban explotando, o más bien, lo que queda de ella.

Lo que queda de la montaña
Tuvimos tiempo a hacer un par de fotos y un plano antes de que llegaran los guardias para llamarnos la atención, cuando los vimos llegar guardamos las tarjetas de memoria fuera de la cámara y nos hicimos los turistas despistados. El guardia nos dijo que necesitábamos un permiso y ropa adecuada para estar en la mina, y como ya teníamos el material que necesitábamos, nos fuimos sin rechistar al hostal esperando que Pathoun regresara pronto.
Joan se quemó los brazos en la moto de tanto dar vueltas por el pueblo buscando a Pathouan, la dueña del hostal le dejó unos manguitos y nos advirtió mientras retiraba las toallas del tendedero que iba a llover. Y cuando llueve en Tailandia en pleno monzón no son cuatro gotas.

Quemado y con manguitos
Pathouan por fin regresó al pueblo. Y tal como pronosticaba la dueña del hostal, también se puso a llover. Cuando por fin conseguimos hacer la entrevista con Teacher boy bajo la cubierta de brezo del jardín de Pathoun, empezó a diluviar. Su casa es de chapa por lo que hacerlo en el interior era todavía peor por el ruido, la entrevista es la narración de las imágenes así que es importante que el audio sea claro y limpio.

Enseñando la historia para tener una ayuda visual de algunas preguntas
Teacher boy se ofreció a continuar la entrevista en su casa. Poco a poco fue aprendiendo cómo hacer de intérprete, al principio le costaba mucho porque no tenía mucho vocabulario técnico sobre el funcionamiento de la mina. La entrevista se alargó más de cuatro horas, ¡y la historia iba a ser de cinco minutos!
Cuando hacíamos la entrevista le decía a Teacher boy lo que tenía que preguntar a Pathoun, le llevaba un tiempo entenderla y a veces utilizaba el traductor. Después hacía la pregunta a Pathouan y a él le llevaba un tiempo pensar la respuesta. Al responder Teacher boy le ayudaba a mejorarla. Y así es como la entrevista se alargó horas y horas. Pathouan, por ejemplo, no sabía cómo describir su trabajo, decía que es algo muy nuevo, aunque lleva muchos años trabajando en la misma montaña de Khao Phanom Pha buscando oro.

Continuamos la entrevista en la habitación de Teacher boy
A la hora de montar las imágenes con el audio de la entrevista, y ya lejos de Tailandia, nos tirábamos los pelos de la cabeza porque no conseguíamos entender la mitad de la entrevista, por suerte nuestra amiga Ren Qian, que nos salvó en infinidad de situaciones donde entender el tailandés era fundamental para seguir contando historias, nos ayudó en la traducción y conseguimos publicar la historia tal y como la conocéis. ¡Muchísimas gracias por tu ayuda! Y también, por supuesto, a Teacher boy, Usa y George, ya que sin ellos posiblemente no podríamos haber documentado la historia en la mina de oro.
Aquí puedes conocer su historia.